Viernes 28 de Junio



Hoy he salido nuevamente a buscar a aquella chica, esa chica que tanto deseo, en verdad jamás creí poder llegar a sentir estos impulsos. No puedo soportar la idea de estar sin verla nuevamente, de escuchar su voz y de admirar su cuerpo desnudo y acariciarlo por completo, no puedo recurrir a la masturbación como medio para tranquilizar mis impulsos.

Necesito hacerle el amor…

Caminé y caminé, sin poder encontrarla, estuve dando vueltas por casi dos horas. Cuando me sentí exhausto me fui a sentar en una de las bancas, tratando de convencerme a mí mismo de que ella ya no volvería a acercarse a mí. Me sentí con una depresión de no poder saciar mi ansiedad, al no poder sentir la piel cálida y los labios suaves de una bella mujer, sin embargo, algo pasó cuando estaba por regresar resignado de todo a casa. Una chica, no la que yo buscaba, pero era una chica; hermosa, delicada, caminaba en dirección hacia mí y por un momento creí que se detendría justo frente a mí, pero siguió caminando, únicamente pude escuchar que me daba las buenas tardes. Solo fue un gesto de amabilidad que le hubiera hecho a cualquier otro que se topara en el camino y sin embargo fue suficiente para sentir esa adrenalina correr por mi cuerpo.

Tenía que tocarla…

Caminé detrás de ella y apresuré el paso para alcanzarla, hasta que lo hice y le hable con algo de nerviosismo, ella se detuvo y me devolvió el saludo como algo extrañada por mi actitud y aspecto nervioso. Con voz algo quebradiza me presente y le extendí la mano para saludarla creyendo que ella me rechazaría, que saldría corriendo de mi o que gritaría pidiendo ayuda, pero no lo hizo, en cambio tomo mi mano y me devolvió el saludo con ella, no pude evitar soltar una pequeña risa de emoción y ella me pregunto si todo estaba bien. Le dije que solo estaba algo exhausto por haber caminado mucho durante el día y que era muy reconfortante ver a una chica de tal belleza en el parque casi abandonado, ella sonrió y me dio gracias por el comentario, entonces le dije que si quería ir a mi casa a tomar algo, a lo que su reacción fue de asombro y desconcierto, y como no, yo era un completo extraño para ella, como pretendía que ella aceptara ir a mi casa sin conocerme.

Se quedó callada por lo que me pareció una eternidad aunque solo fueron unos segundos y me respondió que efectivamente no me conocía, no sabía quién era y con qué motivo le hacia esa invitación y que lo mejor sería que se retirara, al escuchar eso entre en una especia de transe, una locura me invadió y la tome del brazo diciéndole que fuera conmigo que no le iba a pasar nada, ella se mostro muy asustada y me pedía que la soltara y que la dejara ir, que pedirá ayuda si no lo hacía.

No podía permitirle que me dejara…

Forcejeó conmigo mientras gritaba que la ayudaran, en ese momento se soltó de mi brazo por el movimiento brusco que hacía y por la fuerza del movimiento tropezó y se golpeo la cabeza. La miré fijamente algo asustado creyendo que estaba muerta, me asusté y comencé a correr, pero, sentí ese impulso en mi pecho, me detuve en seco y miré hacia atrás, pude apreciar a la chica tirada en el suelo inmóvil sin hacer mas ningún gesto de enojo, miedo o cualquier reacción para alejarse de mí, ella estaba quieta, como si me esperara. No pude medir el tiempo ni la distancia que recorrí, pero me pareció haber llegado hasta ella en un instante, la miré, estaba tan bella, radiante y sus labios… esos labios me estaban incitando.

La cargué y la llevé a casa, la recosté en mi cama y la volví a mirar parado frente a ella, para admirar la curvatura de su cuerpo, en ese momento sentí una gran excitación que no pude controlar y me acosté a un lado de ella, inmóvil sin decir una sola palabra, no podía creer que tenia a una mujer tan cerca de mí. Como pude le quité la ropa, a pesar de la excitación en mi cuerpo, me tome mi tiempo en denudarla, y cuando finalmente termine, mis ojos quedaron maravillado por la belleza de todo su ser, el dulce aroma de su piel, en cuestión de segundo estaba besándola y acariciando su cuello, jugando con su pelo y entonces comencé a deslizar mis labios en dirección a sus piernas, probando su cuello, besando sus pechos, su abdomen.

Me sentía en la gloria… pero las cosas no siempre salen como uno quiere…

Cuando estaba a punto de llegar a su sexo, con la intención de probar el sabor de ese majestuoso fruto de la vida, escuche una respiración algo opaca y ahogada, entonces levante la cabeza y el miedo me invadió por completo, la chica había abierto los ojos, y como un rayo de pronto reacciono, quizá recordó el incidente anterior a ese momento, trato de incorporarle y se dio cuenta de la situación en la que estaba, tanto ella como yo no miramos con un asombro que no podíamos contener, de pronto note como en su semblante se dibujo una expresión de horror y claro imagine que lo primero en su mente era gritar, efectivamente hizo un gesto que indicaba que lo iba a hacer. En un movimiento rápido le tape la boca con una mano, mientras que la otra la use para sujetarla fuertemente, estaba asustado y no quería que ella alertara a los vecinos con sus gritos.

No sé por cuánto tiempo permanecí de esa forma, pero de un momento a otro, la chica dejo de forcejear e intentar gritar, creí, que se había rendido y aceptaría que continuara con lo que quería hacer, pero cuando la solté ella ya no reaccionaba, le hable para ver si respondía, pensé que me quería engañar haciéndose la dormida, pero cuando me acerque a su corazón, este había dejado de latir. Un miedo muy profundo se adentro e mí y un sudor frio recorrió mi espalda, había asesinado a esa podre chica, la había asfixiado; me levante un momento intentando controlarme, pero lo que había hecho no me dejaba tranquilo, me había convertido en un asesino, el temor de ir a la cárcel se apodero de mi y comencé a pensar en desacere del cuerpo pero… no podía, por fin la tenia conmigo, una mujer, denuda en mi cama, y recordé aquel sueño, mi mente comenzó a dar vueltas y como si hubiera sufrido una especia de transformación, parecía una bestia y mis ojos se enfocaron en mi presa, la cual ya hacia tendida esperando ser devorada.

Y así lo hice…

En cuestión de segundo me encontraba nuevamente besando y acariciando el cuerpo de la chica, aun conservaba cierto calor y mi excitación volvió como si un rayo me recorriera todo el cuerpo, comencé a besarla, acariciarla, probarla de todas partes y finalmente, le hice el amor, no se por cuánto tiempo estuve haciéndolo, en estos momentos mientras escribo estas palabras siento esa excitación nuevamente, creo que esta noche dormiré tarde.


Jueves 27 de Junio


Ayer por la noche tuve un sueño bastante extraño, una pesadilla que me hizo estremecer de miedo, pero al mismo tiempo pude experimentar algunos sentimientos que jamás había sentido, un deseo que nunca había experimentado y una sensación de placer que aun no puedo comprender.

Soñé con aquella chica, la chica del día anterior, soñé que tocaba su cuerpo desnudo, lo extraño es que ella no hacia ningún gesto, movimiento o alguna señal de vida, simplemente estaba ahí, acostada junto a mí, yo la observaba y sentía una excitación que no puedo describir con simples palabras.

La chica estaba inmóvil, al parece estaba muerta….

Pensar en eso me aterra, pero al mismo tiempo me da una especie de excitación que no puedo controlar. Comencé a acariciar su rostro, jugué un poco con su cabello, me acerque para olerlo y sentir la su suavidad, y aun estando inmóvil, sin decir alguna sola palabra, me sentía con cierta vergüenza de estar en esa situación. Sin embargo continúe admirando su hermoso cuerpo, una figura escultural que me incitaba a acariciarla por completo, y así lo hice.

Es curioso, cuando la chica se me acerco no tuve oportunidad de mirarla por completo, solo escuche su voz, y mire sus rostro; y aun así, pude soñar a detalle cada parte de ser, su piel, su brazos, sus piernas, y demás zonas que no podía creer que fuera tan real. Comencé acariciando su mejilla y labios y después su cuello, un cuello delgado y delicado, su piel blanca y sus labios aun conservaban un tono rojizo, no pude evitar besarlo, necesitaba probar esos labios.

Justo en ese momento desperté…

Al abrir los ojos y darme cuenta de mi realidad, sentí nuevamente esa desesperación de soledad, necesitaba estar ver a esa chica de nuevo, así que salí nuevamente al parque al mismo lugar donde se me acerco aquella joven tan hermosa; espere y espere por más de tres horas, sin embargo ella jamás apareció y mi mente comenzó a dar vueltas pensando en la idea de que nunca más la volvería a ver, jamás volvería a escuchar su linda voz, mirar su cuerpo en persona, solo en sueños.

Camine como un desesperado por varias partes del parque, buscando su rostro entre la gente, mirando en cada rincón, esperando encontrarla sentada en alguna zona en el pasto, recargada en un árbol, caminando suavemente… pero por más que busque no pude encontrarla. Con mi tristeza, mi desesperación y ansiedad, regrese a casa resignado de poder volver a verla.

Quiero verla otra vez…

Miércoles 26 de Junio


He salidos a pasear a temprana hora, me pareció que aquella ansiedad desapareció de mi ser, me sentí aliviado de poder caminar con tranquilidad, mirar el paisaje mientras avanzaba y ver a las personas haciendo diversas actividades al aire libre.

Por desgracia las cosas buenas no siempre duran como uno quisiera…

Me senté en una banca del parque al que siempre voy cuando necesito pensar y estar en completa calma, escuchando únicamente susurros de las voces de las demás personas que rondan el lugar, y sentir el aire que me rosa la cara. Sin embargo, sentí nuevamente esa extraña ansiedad que comenzaba a palpitar en mi cuerpo, comencé a sentir como si el aire se tornaba más frio y a sudar como si presentara una fiebre de la nada.

Intente levantarme pero mis piernas se doblaron haciéndome caer de regreso a la banca, una chica que pasaba en ese momento se me acerco preguntándome si me encontraba bien. Fue extraño, cuando escuche su voz y la vi a un lado de mí, sentí esa sensación de adrenalina que quería sentir, o más bien, que esta ansiedad me hacía sentir. Le conteste que estaba bien, que solo había tenido un mareo y le agradecí por su consideración.

La chica entonces me dedico una sonrisa, se despidió y partió, siguiendo su camino; en ese momento sentí que una desesperación me invadía el cuerpo, como si no quisiera que aquella joven me dejara solo, sentí un extraño deseo de tocarla, de sentir su cuerpo, su calor, no entiendo que me sucedió en ese momento y salí corriendo de regreso a casa.

Me deje caer en la cama tratando de entender lo que ocurría, sentí una extraña excitación al recordar aquel rostro y esa bella sonrisa de la chica del parque, no podía controlarme, mi respiración se acelero como si hubiera corrido una larga distancia a toda velocidad sin detenerme y el aire me hiciera falta.

Espere a tranquilizarme y estuve pensando, reflexionando sobre lo ocurrido, sin respuesta alguna, he estado así por dos horas, lo mejor será que intente dormir, quizá mañana todo haya pasado.

Espero que ya haya pasado…


Martes 25 de Junio


Es medio día y aquella ansiedad no se me quita, es como si tuviera una fuerte necesidad de hacer algo demasiado intenso, algo que me produzca una sensación de adrenalina y placer. Conducir a toda velocidad en auto quizá, buscar algún pleito en un bar de mala muerte… no lo sé, pienso en esas opciones pero ninguna me convence de saciar mi ansiedad.

Nuevamente he decidido salir a caminar un momento, para despejar mi mente y trata de olvidar esto que siento. Espero que pronto se me borre de la mente y no sienta más aquella sensación en mi cuerpo.

Al andar me he topado con unos tipos en la calle, que me miraban como si trataran de incitarme a pelear con ellos, como si ya estuvieran esperando desde hace un rato y por unos momentos creí que eso era lo que necesitaba, estuve a punto de insultarlos esperando una respuesta agresiva y con insinuación al conflicto.

Las cosas al final no eran como yo creía, los tipos miraban en mi dirección, pero no era a mí a quien miraban, si no a otro sujeto que estaba cerca de mí. Los sé porque ese tipo paso a un lado de mi y se acerco a ellos, los saludos y comenzaron a conversar engorando por completo mi presencia, ¿fue buena o mala suerte?, no lo sé, pero por unos instantes si tuve ganas de que todo pasara como lo pensé y así terminar con esta ansiedad que no me deja en paz.

Seguí caminando como si esperara encontrar a otro grupo de hombre dispuestos a producir una pelea conmigo, pero fue inútil; solo me tope con una familia que venía del cine, lo supe por lo que alcance a escuchar de los niños eufóricos por el final de la cinta, unas señoras que venían del supermercado, ya que traían bolsas de platico con varios productos cada una, y por ultimo una pareja de novios que venían discutiendo por algo que le había hecho enojar a la chica y el chico tratando de explicarle las cosas.

Que fastidioso fue todo eso, así que decidí detenerme y regresar a casa. Aun sin saber qué es lo que necesito hacer para saciar estas ansias que me hacen sentir que todo lo que haga resultara inútil.


Lunes 24 de Junio


Desperté con una ansiedad extraña, una especie de necesidad en mi ser, una ansiedad que no puedo comprender, trate de pensar que solo fue por haberme levantado rápido de la cama, ya antes lo había hecho y había experimentado una sensación de mareo, pero por más que esperaba la ansiedad no cesaba y creí que tal vez había dormido mal durante la noche, trate de darme una explicación razonable a lo que estaba experimentando en ese momento.

He siento mi garganta seca y me he levante a tomar un vaso de agua, sin embargo, la sed no cesa por completo. Lo que no comprendo es, que esta sed que siento no es por agua o algún liquido en especial, es una sed dentro de mí… que no puedo apagar ni bebiendo una gran cantidad de líquidos.

Decidí salir a caminar un momento, esperando que de esta forma se me quite esta ansiedad que siento y que no sé como saciar. Camino, camino y camino sin poder sacar de mi mente esta agobiante sensación.

Llegué a un parque, al que siempre voy cuando necesito estar en calma, pues es un parque grande, con suficiente espacio para estar sentado en alguna banca o en el pasto, mirar a los alrededores, escuchar que las voces y ruidos de la ciudad se opacan y sentir como si el viento que sopla se llevara consigo todos los pensamientos incómodos y sensaciones innecesarias.

En ese momento pude sentir que mi ansiedad se iba y mi cuerpo y mente comenzaron a estar relajados, poco a poco recuperé la paz que creí haber perdido, estuve sentado y en calma al menos por una hora y media, después de eso me levanté, caminé un poco más y después regrese a casa.

Es curioso, pero cuando estaba allí, sentado mirando al horizonte, me pareció haber escuchado en mi mente un pequeña voz interna, fue más un susurro, pero sé que estaba en mi mente, sin embargo no pude entender que decía pues como comento, solo fue un susurro, breve y fugas.

Debería distraerme con alguna actividad, tal vez vea un poco de televisión y me recueste para olvidar todo esto.