Viernes 12 de Mayo


Ha pasado mucho tiempo, en verdad mucho tiempo desde que dejé de redactar mi vida en este diario. Debo decir que lo medité mucho y reflexioné sobre las cosas que han sucedido desde la última vez que escribí. Comenzaré por recopilar todo aquello que ha sucedido en los últimos cuatro años, mi vida dio un giro que no esperaba y toda mi realidad cambio por completo, si existe un dios realmente en esta vida espero que pueda perdonar mi alma, aun que sé que mi inevitable destino es el infierno pasando la eternidad en el tormento y castigo por mis pecados.

Es curioso como el universo haya la manera de acomodar las cosas de modo que todo encaja en el momento y lugar exactos para que un evento ocurra y haga que se produzca un gran cambio en toda la realidad. Sin embargo, lo que más me sorprende es el hecho de que sigo vivo, pero a que costo, ya no soy la persona que solía ser, ya no puedo hallar la paz, no consigo dormir bien, por las noches me mantengo alerta, solo esperando que finalmente mi momento llegue, no sé porque aun mantengo este diario, si ya no hay razones para seguir manchado sus páginas con mi contenido sucio.

Ya no me queda más por que vivir, este diario y contenido finalmente me han alejado de mi hermosa Andrea.

Bueno, supongo que aun puedo mantener la línea histórica, por si un día este diario llega a otras manos, quien lea estas páginas, conocerá mi historia y el descenso hasta la demencia que sufrí durante mi enfermedad.

Comenzaré por presentarme debidamente, ya que nunca escribí mi nombre en estas páginas hasta ahora, me llamo Víctor Diameri, si alguien se encuentra leyendo mi diario en estos momentos ya debes saber que trabajé por un tiempo en un empresa bancaria, pero no era cajero, trabajaba en el área de sistemas, como un desarrollador de software, en ese entonces tenía 25 años y mi vida era algo monótona, también debes saber que fui despedido debido al recorte de personal que hubo en la empresa.

Todo esto no debe ser de tu interés, pero si estás leyendo estas palabras, es porque mi historia llamó tu atención.

Como sabes, una mañana desperté con una ansiedad extraña, que al final resulto ser una enfermedad en mi mente y en mi alma, de lo más profundo de mi ser surgió una parafília que me sumergió en un mundo de oscuridad y caos, pero que en un principio todo fue un paraíso de lujuria y frenesí.

Me convertí en un necrófilo.

Pero no solo en un necrófilo, si no que mi parafília creció de forma descomunal y me hizo cometer actos terribles, no solo era un profanador de cadáveres, cuyo destino terminaba como la herramienta para saciar mi necesidad sexual, también me convertí en un asesino serial, pues mi ansiedad era tan grande, que tuve que apresurar al destino para que este me concediera la oportunidad de estar con una persona en una situación especial, disfrutar del cadáver de una bella chica me hacía experimentar un placer indescriptible, la piel fría de su cuerpo, los labios pálidos y opacos, los ojos sin luz o una sola chispa de vida, todo eso hacía que mi cuerpo se estremeciera por la pasión y el éxtasis que la ocasión provocaba en mi ser.

Oh Andrea, mi amada Andrea, recuerdo ese día en que te conocí, fuiste la casualidad más bella que jamás me ocurrió, tú eras quien me ayudaba a permanecer en la luz y me regalabas un propósito por el cual seguir viviendo, ahora no eres más que un doloroso recuerdo, mi pecho arde de desesperación por no tenerte conmigo, jamás debí involucrarte en este infierno con el cual batallaba día a día.

Tu eras la luz que iluminaba mi vida y ahora, mi vida no es más que oscuridad, miedo y muerte.


Pronto, muy pronto, él me encontrará y tomará mi vida como la ofrenda más grande que puede dar para su amada, no me gusta la idea de convertirme en un señuelo para la muerte, ni mucho menos saber que pude haber cambiado ese destino, pero dejé pasar la oportunidad y ahora mi vida está en manos de ese sujeto. Aun así, sabiendo que en cualquier noche puedo morir, no siento temor por eso, solo temo por morir en completa soledad, pues mi amada Andrea ya no está en este mundo, todo por un simple pero a la vez enorme error.

Lo eventos sucedidos en estos cuatro años no han sido del todo malos, pero debo relatar todo con calma para que puedas seguir mi historia y no te sientas confundido por mis palabras. Se que la forma en que me expreso ahora es algo incoherente pero confío en que pronto comprenderás todo y podrás seguir la línea temporal de todos los eventos que impactaron mi vida hasta el momento, ahora me encuentro solo encerrado en un viejo ático, oculto de la vista pública, pues mi presencia es insana por aquellos actos que he cometido.

Si has seguido mis palabras hasta el momento entonces sabrás que una noche me tope con un extraño sujeto, el cual me miró de manera inquietante pero después suavizo su mirada, esa noche fue la primera vez que pensé en que mi final había llegado, pero ahora sé que solo fue el primero de muchos encuentros, cuyo final espera por los dos en la escena que Andrea en su momento comentó.

Como sabes, después de ser despedido conseguí el mejor trabajo que pude tener en mi demente vida, durante un tiempo trabaje en la funeraria de Don Pedro, un hombre mayor cuyo oficio era el servicio fúnebre, y donde conocí a la bella Sofi, una chica fallecida debido a una sobredosis de sustancias tóxicas.

Pues déjenme contarles que finalmente pude hacerme con su cuerpo y tomarla como la más bella experiencia que hasta ese momento había vivido.

Todo paso el 12 de Agosto de 2016 ¿o fue en Septiembre?, no lo recuerdo bien, pero lo que si recuerdo es que eran las 5:40 p.m., el día llegaba a su final y Don Pedro me dijo que tenía que retirarse antes de cerrar la funeraria, debido a que era el cumpleaños de una de sus hijas y quería pasar a comprar una flores, fue
entonces que me pidió cerrar y me concedió las llaves del lugar para abrir al día siguiente en caso de que a él se le hiciera tarde.

La emoción que sentí en ese momento fue de la más excitante e inmensa alegría, sin embargo mantuve la calma, completamente sereno, hasta que Don Pedro se retiró, fue entonces que tuve mi oportunidad y la tome sin la menor duda.

Cerré el lugar completamente, colocando los seguros en la entrada para evitar que cualquier persona entrara a curiosear, me dirigí al cuarto de cadáveres, abrí el cajón que contenía el cuerpo de Sofi y lo extraje para colocarlo sobre la mesa donde se tratan los cuerpos, con cuidado la coloqué sobre el frió metal, la luz de la lamparilla que alumbra directamente la mesa iluminaba el cuerpo de la chica, con deseo y excitación contemplé el cuerpo de Sofi, sus labios casi incoloros, su piel más pálida, sus pupilas ya sin brillo y escasos de tonalidad. Su hermoso cuerpo, sus piernas torneadas y sus firmes pechos aun conservados por el plástico y el frío de la cámara donde se guardaba, no pude evitar el acercarme y darle un besos a esos labios inmóviles.

La sensación de estar haciendo tan mordido acto me producía una sensación de placer que no podía controlar, lentamente baje desde los labios de Sofi hasta su cuello, bajando hasta su pecho y llegando a su abdomen, su piel fría y sin vida no me importaban en lo absoluto, por lo que lentamente comencé a quitarme la ropa, hasta estar completamente desnudo, con cuidado me subí a la mesa y quedé encima del cuerpo de Sofi a escasos centímetros con mi pene completamente erecto, palpitando por el deseo, no tarde ni cinco segundo cuando ya estaba penetrando la pelvis de Sofi, rozando si interior con mi miembro, y acto seguido comencé a moverme cadenciosamente, mi mente viajó a otra dimensión, solo de experimentar el sexo con esa chica sentía que perdía la cordura.

Acariciaba los pechos de Sofi, rozando sus delicados pezones, lamí su cuello y recorrí con mi lengua su mentón hasta llegar a su mejilla, seguí moviendo mi cuerpo, mi respiración estaba agitada y mi pecho y espalda comenzaban a llenarse de sudor por el calor que producía mi cuerpo, aun estando en un lugar frío. El sonido del choque de mi piel contra la piel de Sofi era una melodía de frenesí, éxtasis, deseo, pasión y lujuria que culminaron con una gran explosión de placer, finalmente después de rato sentí que estaba por llegar al clímax de la copulación, el orgasmo esperado que produce el acto sexual en su máximo esplendor.

Extraje mi pene del cuerpo de Sofi y me dejé llevar por la marea de placer, mi cuerpo se estremeció al sentir como el líquido blanquecino salía de mi glande, sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo de la cabeza a los pies, mi respiración seguía algo agitada, mi cuerpo estaba bañado en sudor y mi corazón latía con fuerza, era capaz de percibir el latir como si todos los demás sonidos no existiesen a mi alrededor.

Una vez que pude relajarme nuevamente, baje de la mesa y contemple que el vientre y pecho izquierdo de Sofi estaban impregnados con mi esperma, una ligera risa se escapó de mi boca, como si de una travesura de niño se tratase, esperé unos minutos a que mi cuerpo se relajará por completo y entonces comencé a limpiar el cuerpo de la chica, la lavé con cuidado y me aseguré de no haber dañado su zona genital, no quería que Don Pedro descubriera mi atrocidad y mucho menos que esto provocara un evento policíaco.

Después de limpiar a Sofi, la guardé con cuidado nuevamente en su cajón, me aseé y limpié todo el lugar para no dejar rastro alguno de lo ocurrido, me arreglé, salí de la funeraria y cerré todo para partir a casa, mientras caminaba, recordaba brevemente la escena de pasión que había experimentado, no pude evitar sonreír con complicidad, realmente me sentí como un niño al cual se le había regalado el juguete que tanto anhelaba poseer y vaya que lo poseí.


Sofi fue mía y lo disfruté como jamás lo había hecho...

Pasado unos minutos decidí llamar a Andrea, me comentó que se encontraba en casa preparando la cena, por lo que con alegría le contesté que me dirigía hacía halla, ella me contestó con su hermosa voz que me esperaba con ansias, entonces proseguí mi camino hasta llegar a casa de Andrea. Cuando estaba en la entrada por extraño que parezca comencé a tener la sensación de ser observado, antes de tocar a la puerta me giré para ver a los alrededores, pero no había nadie a la vista, todo era tranquilidad, de alguna manera percibía que había alguien más conmigo, ahora sé que si lo había pero en ese momento no pude verlo.

En ese momento no le di importancia y toque a la puerta, traté de calmarme para recibir a Andrea con una gran sonrisa, cuando finalmente abrió y como era costumbre, ella me recibió con una gran sonrisa en su cara y un fuerte abrazo, yo le respondí el abraso y le dije que me alegraba verla, apretando ligeramente con mis brazos su espalda, presionándola contra mi pecho, ella parecía disfrutar la sensación, estuvimos así durante unos segundo, después de eso, Andrea me tomó de la mano, me introdujo a su casa y cerró la puerta, sin soltar mi mano me llevó hasta la sala y me sentó en el sofá, su actitud me era sorpresiva pues no solía actuar de esa manera, entonces se sentó a mi lado y me tomó con ambas manos del rostro y me beso suavemente en los labios, fue una sensación increíble.

Después del beso le pregunte por su actitud y acciones, a lo que ella me respondió que estaba lista, en mi garganta sentí que se formó un ligero nudo por lo que pase un trago de saliva para relajarlo, entonces le pregunté si estaba segura de eso, a lo que ella me contestó con un sí, argumentando que yo era el hombre que ella estaba esperando, y que si se había cuidado tantos años era porque realmente quería que todo fuera especial, esas palabras hicieron que dentro de mi pecho una nueva sensación comenzara a surgir, no supe que era, pero supuse que era eso que todos llaman amor, estaba enamorado realmente de Andrea y sus palabras eran un consuelo para mi alma, realmente había algo más entre los dos y yo quería hacerla feliz.


Después de charlar un rato, fuimos al comedor a cenar, aun recuerdo lo gracioso que fue, pues ambos estuvimos callados todo el tiempo, sin decir una sola palabra, ambos con la miraba baja, puesta sobre nuestros platos, solo levantando la mirada ocasionalmente para cruzarla y sonreír el uno con el otro a modo de complicidad, parecía que estábamos a punto de robar un banco o hacer el mayor crimen de la historia, ella me miraba con su sonrisa cariñosa y algo nerviosa, yo con mi sonrisa traviesa coqueteando con ella para demostrarle que esperaba que la cena terminara pronto.

Al terminar de cenar, le ayude a Andrea a lavar los platos, estábamos uno al lado del otro, riendo como un par de niños traviesos, después de eso subimos a su habitación, me pidió que me sentará en la cama y así lo hice, me senté en el borde donde terminan los pies a no ser que tú duermas en sentido contrario, entonces escuche una melodía sonar, Andrea había puesto música de ambiente, relajante y agradable, el entorno tomó un aire más erótico, eso comenzó a hacer que experimentara un fuerte sentimiento de deseo, Andrea por su parte camino hasta estar frente a mí a un metro de distancia, me miró con su hermosos ojos cafés y entonces sin que me lo esperara comenzó a desabotonar su camisa, despacio, botón a botón sin apartar la mirada de mí, cuando finalmente quitó el ultimo botón se giró dándome la espalda, bajó los brazos y los extendió levemente hacia mí, quería que le quitara la camisa y así lo hice, suavemente la tomé de las mangas y comencé a tirar hacia abajo, la tela se deslizó hasta caer completamente de lleno en mis manos, pude apreciar finalmente la piel de Andrea sin toda esa ropa que siempre llevaba, era hermosa en verdad.

Tome su camisa entre mis manos y como un empedernido la lleve a mi nariz, dando un gran inhalo disfrute la fragancia de la tela, una mezcla entre el perfume y la piel de Andrea, fue un aroma embriagador, pero no tanto como lo siguiente.

Andrea aun estando de espaldas a mí, se colocó en cuclillas, con ambas manos tomo su cabello y lo llevo hacia el frente, de modo que quedo sobre su pecho, era hora de retirar su sostén de en medio, con una habilidad que no supe de donde saqué, comencé a desprender los seguros de su sostén hasta que finalmente la tela se abrió de par en par cayendo hacia su respectivo lado, seguido de eso Andrea se incorporó nuevamente, con su mano izquierda tomó la prenda y la dejó caer al suelo, mientras con su brazo derecho cubría su pecho, aun cuando había adquirido una actitud más atrevida seguía manteniendo esa inocencia que la caracterizaba, se giró nuevamente y me miró con ternura, era claro que empezaba a sentir vergüenza, entonces decidí ayudarla y me levanté, sin apartar la mirada de sus ojos me acerqué y la abrace con cuidado de no lastimar su brazo, se acerqué hasta si oído y le susurre una frase simple pero con tanto peso que hizo que ella se sintiera nuevamente segura, “te amo”.

 
Después de escuchar esa frase Andrea bajó su brazo y me abrazo fuertemente, se acercó hasta mi oído y de igual manera me susurró “yo también te amo”, creo que su respuesta me impacto más a mí, pues piel se estremeció, mi corazón se aceleró y mis ojos se comenzaron a llenarse de lagrimas, experimentaba una felicidad como nunca antes lo había hecho, nada, ni mis bajos instintos, ni mi enfermedad me habían causado tanto regocijo en mi pecho, nos besamos con fuerza, como si fuera la última vez que lo hiciéramos. Sentí su respiración agitada y respiraba por la nariz rápidamente, entonces llevé mi mano derecha a su pecho izquierdo y lo comencé a acariciar, ella dio un pequeño brinco pero en seguida se relajó, lo estaba disfrutando.

Dejé de besarla, la miraba fijamente, entonces decidí continuar con todo, así que bajé y me coloqué en cuclillas a la altura de su vientre y comencé besar su estomago y zona alrededor, ella se movió por la sensación de cosquillas que le provoqué, en seguida tomé su falda de ambos lados y comencé a bajarla despacio, Andrea hizo movimientos con su piernas para que esta se deslizara y finalmente cayera al suelo, fue entonces que pude observar sus caderas y su ropa interior al descubierto, el aroma de su sexo llego a mi olfato y fue un exquisito perfume de lujuria, al igual que con su falda tomé sus pantaletas y las baje para retirarlas, ella levantó una pierna y después la otra para poder quitarse la ropa interior, por un momento pensé en oler esa embriagante tela, traté de contenerme para no verme tan “enfermo” ante ella, pero al final sucumbí a mis deseos y entonces acerqué la pieza a mi nariz y disfrute del aroma de su ser, mi excitación se incrementó.

Me levante nuevamente, Andrea me miraba con deseo en sus ojos, al estar nuevamente frente a ella me hizo una mueca traviesa, con una mirada maliciosa y una sonrisa ladeada, y con ambas manos me empujo hacia la cama y aun que no fue tan fuerte el impulso le seguí la corriente y me dejé caer sobre el colchón, con el talón de cada pie comencé a quitarme lo zapatos, seguido de eso me arrastré hasta estar contra la cabecera, Andrea por su parte se subió a la cama siguiendo mi ruta lentamente, mirándome con su expresión coqueta, como un depredador asechando a su presa, hasta llegar a la altura de mi pecho, entonces se posicionó sobre mis piernas, sentándose a la altura del cierre de mi pantalón y fue así que finalmente pude contemplar el maravilloso cuerpo de Andrea, su belleza era incomparable, su piel llena de vida, sus hermosos pechos, sus piernas torneadas, todo en ella me pareció perfecto.

Acto seguido se inclinó para besarme y comenzó a desabrochar mi camisa, lentamente hasta el último botón, seguido de eso tomé cada extremo con mis manos y me retiré la camisa, después Andrea tomó la camiseta que llevaba puesta y comenzó a subirla, yo la tomé desde la parte de la nuca y tiré hacia arriba para ayudarle a retirarla, quedando completamente desnudo de la cintura hacia arriba, seguido de eso ella retrocedió con la cabeza inquinada sobre mi cuerpo, y comenzó a besar mi pecho, bajando despacio, pasando por mi estomago y vientre, hasta quedar a la altura del pantalón, con su manos comenzó a retirar el seguro del cinturón y haló para quitarlo por completo, a continuación, quitó el seguro del pantalón y bajó suavemente el cierre hasta abril por completo, quedando expuesto la tela de mi ropa interior, ella tomó mi pantalón de los lados y los retiró de mis piernas, prosiguiendo con mi ropa interior, finalmente me quite los calcetines pues me daba algo de pena estar así, entonces noté que su mirada estaba fija en mi sexo, vi su cara, era de nervios y algo de asombro, no digo que haya sido porque mi pene sea enorme, ya que tiene un tamaño promedio, pero considero que tiene un buen grosor.

Sabía que ella estaba nerviosa nuevamente y entonces me levante para quedar sentado sobre la cama mientras ella estaba de rodillas a la altura de las mías, entonces la acerque más a mí y comencé a besarla, ella se dejó llevar por el momento, seguido de eso la abrace y la giré para recostarla sobre la cama, de modo que esta vez yo estaba sobre ella, la bese, acaricie sus pechos, baje con mi labios hasta ellos y comencé a chupar sus pezones, apretando ligeramente con mis labios, haciendo que ella se retorciera de placer, recorrí con mi mano derecha su cuerpo hasta llegar a su pelvis, y comencé a frotar su clítoris suavemente con mis dedos índice y medio, de pronto Andrea me detuvo de golpe con su mano, levanté mi mirada hacia ella desconcertado, ella me miro con nervios, su respiración estaba agitada.

Andrea me miraba y entonces yo le sonreír con calma, ella suavizo su mirada nerviosa y me sonrió, lentamente retiró su mano de la mía y seguido de eso asintió con la cabeza, me permitió continuar, así lo hice y fue que finalmente llegué al interior de su vagina y comencé a acariciarla despacio, lento, frotando suavemente con mis dedos sus labios y clítoris, en cuestión de segundos su zona genital comenzó a humedecerse, Andrea estaba en completa excitación, su respiración se aceleró más.

Cuando sentí que Andrea estaba lista procedí con la penetración, tome mi pene igualmente con mi mano derecha, mientras colocaba mi brazo izquierdo detrás de la nuca de Andrea par que ella se recargará en el, lentamente coloqué el glande de mi pene entre los labios de su vagina y comencé a frotarlo suave a modo de masaje sobre la piel, el roce de nuestros sexos hacia que Andrea se estimulara al igual que yo, finalmente con un pequeño empujón haciendo mis caderas hacia el frente introduje mi miembro en el interior de su vagina, ella dio un fuerte suspiro como si hubiese perdido el aliento por un instante, arqueando la espalda y elevando el pecho al aire, seguido de eso me recargue sobre su pecho y ella me abrazo fuertemente al tiempo que me repetía nuevamente que me amaba, yo le respondí que también la amaba y comencé a mover mis caderas de atrás hacia adelante lenta y repetidamente, con suavidad. Ella por su parte comenzó a recuperar el aliento y pude notar como comenzaba a jadear, no era de dolor, sino de placer, sabía que lo estaba disfrutando, poco a poco fui incrementando la velocidad de mis movimientos a la vez que Andrea se aferraba a mi cuerpo, abrazándome fuerte.

Ocasionalmente recargaba mis manos en la cama para levantar el cuerpo, usando las rodillas para apoyarme y poder hacer un movimiento más intenso al embestir durante cada penetración, de igual manera, hacia un movimiento circular con las caderas para aumentar la sensación de roce entre nuestros sexos, eso sin dudas estimulaba más a Andrea, yo me sentía bien sabiendo que era capaz de complacerla y hacerla feliz, su felicidad y placer eran míos también. No pensé durar tanto en la intimidad con ella, pues normalmente cuando estaba con una mujer, viva o muerta tardaba un aproximado de veintisiete minutos, después de eso me llevaba cinco minutos más para eyacular, pero en esta ocasión tardamos  casi una hora, sin exagerar, y claro que es posible durar tanto, nuestros cuerpos comenzaban a empaparse en sudor, los gemidos y jadeos de ambos se escuchaban en la habitación, nos importó poco que nuestros ruidos llegaran a escucharse, era la primera vez que hacíamos el amor, solo eso nos importaba, estuvimos así hasta que finalmente llegamos al límite, llegando al tan impasible orgasmo, la culminación de nuestro amor, cuando ella explotó pude sentir como ese excitante líquido que brotó de su vagina resbalaba por mi pierna, a la vez que lubricaba más mi pene y me ayudaba a estimular más, no pude aguantar y entonces yo también eyaculé, fue algo increíble.


Después de esa maravilla experiencia ambos caímos rendidos completamente exhaustos y sin aliento, casi sin fuerzas, bañados en sudor, por lo que simplemente quedamos acostados en la cama en total desnudes, ella se mantuvo acostada de lado y entonces yo la abracé por detrás quedando ella entre mis brazos, y así sin más, nos quedamos dormidos y no supimos más esa noche, la mejor noche de mi vida.

Andrea te amo, perdóname por haberte lastimado, espero que cuando el momento llegue podamos estar juntos nuevamente.